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viernes, 5 de noviembre de 2010

Lavanda (Lavandula angustifolia)

El nombre de lavanda proviene del latín Lavare (lavar) por ser una planta utilizada durante mucho tiempo para aromatizar baños.

La lavanda es cicatrizante, regenerante, antidepresiva, ayuda a conciliar el sueño y tiene un buen olor.  Tiene propiedades antiinflamatorias y sedantes. Sus componentes (cineol, linalol, geraniol, limoneno y sabineno) le confieren propiedades antisépticas que la hacen muy eficaz en el tratamiento externo de las lesiones de la piel. Su riqueza en taninos le proporciona propiedades astringentes.

Aplicaciones: heridas y cortes, quemaduras, enfermedades de la piel (eccemas, psoriasis), picaduras y hematomas.

Sabiduría popular

-         La lavanda está dedicada a Hécate, la diosa de las brujas y los hechiceros, y a sus dos hijas circe y Medea. Y a pesar de esto se usaba, por ambiguo que parezca, para desviar el mal de ojo.
-         En el “lenguaje de las flores” la lavanda representa la desconfianza. Se cree que la víbora hacía de la lavanda su hábitat, por lo que quizás conviene acercarse con precaución a esta planta.
-         Los leones y los tigres se volvían dóciles con el olor de la lavanda.


 
Cocinar con lavanda y otros usos

Las hojas muy jóvenes resultan deliciosas en ensaladas y los brotes jóvenes son excelentes para condimentar estofados. Se trata, principalmente, de una hierba aromática y antiséptica, utilizada para “rociadas” sobre todo durante los tiempos de peste. El agua de lavanda es uno de los perfumes ingleses más antiguos, y el aceite de lavanda añadido al baño es un lujo de refresco y relajación.

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